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Bernarda, la de la casa
Reseña

Bernarda, la de la casa

Hay que meterse con los clásicos. Son, finalmente, el origen de tantas piezas de arte que vemos hoy, en clave contemporánea.

Para disfrutarlos, una puerta es hacerlos dialogar con el presente. Es viable porque perduran y eso les da, justamente, su condición de tal.

Pues bien, un claro y perfecto ejemplo de un buen modo de abordarlo es “Bernarda (la de la casa)”, la adaptación del texto de Federico García Lorca (La casa de Bernarda Alba) a cargo de “Compañía de señoras”.

Bernarda, madre tirana y rigurosa, impone a sus hijas un luto de ocho años tras enviudar de su marido. Pero la llegada de un “festejante” para una de las cinco muchachas, desata celos y activa sus miserias, sacando a la luz mucho de lo que se lleva enquistado en el corazón de esa casa.

La obra se despliega en clave clownesca y ¡por favor, que maravilla resulta! Las actrices, brillantes todas ellas, representan la época original a partir del vestuario y la escenografía. Pero hacen algo con el lenguaje: lo combinan con un tono andaluz y una mixtura perfecta de glosario clásico y actual en complicidad total con el público. Y como si esto fuera poco, lo usan a favor de la expresión política de la cosa, que está puesta sobre el escenario de principio a fin. Acompañan dos músicos en vivo que maximizan la atmósfera de la sala y ¿Que decir? El resultado es la pócima perfecta para reír y disfrutar.

Pero todas estás cuestiones no le quita profundidad al texto. De hecho, empieza con un humor relajado y natural, guiños constantes y algunos pases de comedia inauditos para el guión original. Conforme avanza la obra, la sopa se espesa. Algo pasa en la risa, en el efecto. La incomodidad se afirma como esa salsa tomando cuerpo en el fuego lento de la cocina. Las actrices tienen paciencia; saben esperar los momentos, se meten en las grietas que el libro les fue armando y las abren hasta que caemos dentro y nos preguntamos, finalmente ¿De que me estoy riendo?

Todo está allí, de repente: la sociedad patriarcal, el rol de la mujer, el qué dirán, el lugar social, el dinero, por supuesto. Pero también algo de un orden mucho más íntimo: la familia, las mujeres de una familia, las hermanas, la madre Bernarda y Bernarda también hija. Todo. La emoción y las relaciones humanas, son y serán un dilema que no pasa de moda. Ya se sabe. Compañía de señoras lo despliega magistralmente honrando un clásico como García Lorca, sin temor a su tenor.

Y quedamos atrapados en la olla, qué en lugar de contener receta finalmente es más bien hechizo: no sé puede dejar de aplaudir mientras decidimos si reímos un rato más o nos entregamos a salir de la sala llorando.

“Bernarda, (la de la casa)” termina respondiendo a sí misma la pregunta de por qué los clásicos son clásicos. No mueren nunca, se reinventan, se camuflan en el presente como si hubieran sido escritos ahora mismo.

Está reversión es un claro ejemplo de cómo honrarlos y hacerlos perdurar.

“Bernarda ( la de la casa)” por Compañía de señoras.

AIC Abasto (Humahuaca 3640 - CABA)

Espectáculo a la gorra - Entradas por Alternativa Teatral

Soledad Passaro

Soledad Passaro

Soledad Passaro es, entre otras cosas, escritora y docente. Desde 2023 cursa la Licenciatura en Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). En diciembre del mismo año participó del seminario de escritura en Lago Puelo, coordinado por Samanta Schweblin. En 2024 retomó de manera activa la poesía en el taller Fuga y Queda a cargo de la poeta Andi Nachon y en 2025 fue finalista del festival FAUNA, organizado por la UNA. Es madre de dos adolescentes, tiene dos gatos y lee el Tarot.

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