En Tesis sobre una domesticación, el narrador está en tercera persona y adopta, la mayor parte del tiempo, una focalización interna en la protagonista. Su voz opina como ella opinaría y mira el mundo desde su lugar.
La actriz lo vio llegar y, pensando en la insistencia de sus amigas para que lo sedujera, se le ocurrió que, mientras ella llevaba un vestido de Vivienne Westwood, el maricón llevaba un novio que ni siquiera echaba pelo en el pecho
— Camila Sosa Villada, Tesis sobre una domesticación
Pareciera que tanto el juicio como el registro son de la actriz, y el narrador los hace suyos mediante el estilo indirecto libre.
Sin embargo, esa interioridad es discontinua. Por momentos el narrador se retira y funciona como una cámara que la sigue, que muestra lo que hace y cómo se ve sin revelar del todo lo que siente. El personaje se define sobre todo a través de las recurrentes descripciones del narrador. Esta oscilación responde a la naturaleza misma de la figura que construye la novela. La palabra diva proviene de divina y designa a una artista de gran talento y fama, dotada de un magnetismo irresistible. Acceder sin reservas a su interior sería humanizarla. La diva de Camila Sosa Villada está más cerca de la del cine clásico, la actriz glamorosa y de aura inalcanzable cuyos roles trágicos resonaban con los dramas de su vida real. Por eso necesita conservar un componente de misterio. Y esta actriz, que no tiene nombre, vive ese drama dentro y fuera del escenario: cuando comienza el libro interpreta La voz humana, el monólogo de una mujer que enloquece de amor y se mata en escena. Afín con el final de la novela.
Esta construcción no es ajena a la tradición literaria argentina. Manuel Puig ya había hecho del arquetipo de la diva de Hollywood un recurso central. En Puig, la diva es un objeto de identificación: Molina, por ejemplo, la narra, la admira, pero la diva sigue estando en la pantalla. En Tesis sobre una domesticación, la actriz lo encarna. De ahí que el narrador deba cuidar su interior, ya que revelar toda su interioridad sería desarmar el mito que el personaje sostiene.
Por último podemos pensar también en lo que la autora nos propone en el gesto de aparecer ella misma desnuda en la tapa. Sosa Villada es también actriz y travesti. El paratexto invita a leer la novela en relación con la vida de su autora, de modo que el borde entre ficción y vida queda desdibujado. Esta especie de pacto ambiguo de lectura nos invita a ver un poco a la autora como la actriz de la ficción que propone al mismo tiempo que le pone su cuerpo a la voz que narra.



